DESDE JAIME I

Al este de Valencia (España) se encuentran los Poblados Marítimos –Grao, Cañamelar, Cabañal y Malvarrosa– que representan para la capital del Turia su prolongación natural al mar como tantas otras ciudades mediterráneas. Han sido tierras que conocieron luchas y trabajos y fueron tablero urbano a la antigua Villanueva del Grao y a Pueblo Nuevo del Mar. Estos Poblados Marítimos tienen una historia común.

Su origen se remonta a las casas de pescadores que vivían de y junto al mar Mediterráneo. Sus faenas pesqueras han sido inmortalizadas por grandes pintores y novelistas valencianos, como Sorolla o Blasco Ibáñez, que como el resto de la población ciudadana visitaba las generosas playas del lado norte del puerto de Valencia. Sus servicios gastronómicos con el aderezo de comida valenciana y del buen pescado fresco del Mediterráneo, ha llegado a nuestros días con una tradición secular.

El poeta Al-Waquasi que vivió entre 1017 y 1095, ante los ataques del Cid escribió una elegía a Valencia donde identifica las murallas con el pueblo, el río con las leyes, acequias con jueces, el lobo es el Cid e identifica el puerto con el rey. Y dice: "Tu muy noble puerto de mar, del que tu tomabas muy grande honra, ya está menguando en las noblezas que por él te solían venir a menudo."

Parece que en un principio ya existía una pequeña población en el Grao. Pero en 1238 Don Jaime I estableció su campamento en la parte del Mediodía de la alquería de Ruzafa. Los ballesteros de Jaca con un escuadrón de caballería del Temple se situaron en la huerta de esta ciudad, cuartel de Benimaclet, parte de Levante, entre este lugar, el Grao y la ciudad. Para memoria se colocó una cruz, que es la que existe todavía en el Camino del Grao. La pequeña escuadra cristiana fondeada en la playa del Grao contribuyó también eficazmente al triunfo de los cristianos prestando los más importantes servicios, al mando de su comandante Berdeguer Company, a cuyas órdenes se hallaban quinientos hombres de tripulación.

Don Jaime extendió la importancia del Grao, llamándole Vila Nova del Mar de Valencia, ya que el vocablo Grao que significa peldaño o grada se lo dio Pedro el Ceremonioso en 1364. Dispuso la construcción de una muralla que encerrase los patios, solares y barracas que venían ocupando los pescadores que hasta entonces pernoctaban en la ciudad por temor a los moros berberiscos, tunecinos o argelinos.

Por decreto de Don Jaime de 27 de Mayo de 1249, se autorizó la edificación de casas o barracas en el interior de la muralla, quedando incluso exentos de toda tributación. Este es el origen de la Vila Nova del Grao.
Después de la conquista fueron los reyes valencianos Alfonso I, en 12 de Octubre de 1329; Pedro II, en 9 de Mayo de 1364 y Alfonso el Magnánimo en 20 de Junio de 1440 los que otorgan a la Vila Nova más importantes gracias y privilegios.

El historiador Escolano habla de su importancia, cercada de murallas y baluartes, cuyos cañones alcanzan una legua y astilleros para la construcción de galeras. En tiempos antiguos mantenía Valencia muchas galeras armadas, que varias veces pidieron prestadas los reyes, para ir en corso, como se lee en varios manuales de Consejos; para este fin y como el comercio comenzó a hacerse intenso en 1331 se construyeron las Atarazanas, que fueron ampliadas en 1410, mezcla curiosa de gótico civil y religioso.

Por otra parte la Vila Nova del Grao se comunicaba con Valencia por un camino construido por los árabes y que correspondía a Camí Vell. Los cristianos construyeron el Camí Nou paralelo al anterior pero mucho más recto. Quizá con anterioridad a las Atarazanas se construye la Iglesia de Santa María del Mar, si bien no sería nada extraño que siguiendo la costumbre de la época hubiera sido erigida sobre los restos de algún edificio o palacio pre-foral. Sabemos, aunque no está explorado, que la iglesia comunica por un conducto subterraneo, hoy totalmente destrozado, con las Atarazanas. Hasta entonces el territorio y lugar del Grao había pertenecido a la parroquia de Santo Tomás Apóstol, Iglesia erigida después de la Conquista, hasta la construcción de Santa María.

Junto a esta última, unida en un principio a Ruzafa, la aldea fortificada se dedicaba a la pesca y a las actividades marítimas. Las barracas son sustituidas por "alfondechs" (almacenes) para guardar las mercancías. Se crea una red de hostales, donde se encuentran marinos, comerciantes, peregrinos y viajeros, que animan la vida del Grao. Innumerables carros y carreteros circulan por el camino hasta la ciudad y su Puerta del Mar. El Grao es una creación medieval en la que se encuentran transportistas, barqueros, cocheros, medidores, agentes, carpinteros, calafates, etc.

Y nuestra historia continua ...


EJEMPLAR DEL NEOBARROCO

El primer documento gráfico que muestra el aspecto físico del núcleo del Grao data de 1563 y se trata de un apunte dibujado por el pintor flamenco Anthonie Van den Wijngaerde con motivo de la toma de datos para la realización del encargo del rey Felipe II de la vista de la ciudad de Valencia. En él podemos distinguir, sobresaliendo entre el caserío, la figura del templo primitivo. Se trata sin duda de un templo de nave única probablemente románico de los llamados de reconquista, dotado de espaldaña plana como prolongación del lienzo de su fachada oriental. El templo medía unos 25 metros de largo por 18 de ancho, es decir unos 450 metros cuadrados. El caserío lo arropaba estrechamente, no como hoy, ya que ni existía la plaza frente a él ni la amplitud de la avenida del Puerto.

En el siglo XV el templo era utilizado también como lugar de reunión para tratar temas importantes que afectaban a la vida urbana. Además un hecho viene a cambiar radicalmente la vida del templo y de su feligresía: la llegada por mar de la imagen del Cristo del Grao en 1411. La gran devoción que despierta esta imagen provoca la necesidad de ampliar el templo dotándolo de una capilla especial centrada en este nuevo culto.parroquia

En el siglo XVII se decide la construcción del nuevo templo. El 2 de agosto de 1683 se coloca la primera piedra del actual templo presumiblemente donde hoy está el altar mayor. El templo crecerá en longitud pero no en anchura ya que se ve limitado por la capilla del Cristo. La construcción del nuevo templo fue acordada con el maestro de obras don Francisco Martí, por 2900 libra. Parece que en 1689 se llega a un acuerdo con don Antonio Borres para proseguir el campanario que aún estaba por debajo del cuerpo de campanas.

El templo, tal como hoy lo conocemos y salvando las pequeñas modificaciones que ha tenido desde el siglo XVII, es hijo de la contrarreforma emanada del Concilio de Trento. Se construye de nave única con bóveda de cañón, con capillas laterales entre los contrafuertes y dotado de un esbozo de crucero que tan solo consiste e que el transepto a brazo transversal se configura apropiándose de ancho de las capillas, es decir sin salir del rectángulo formado por éstas. Tiene interés el hecho de que aparece en él una incipiente comunicación entre capillas. Acorde también con las directrices de esos templos, posee una hermosa capilla tras-altar. La cúpula central sobre el crucero, revestida de teja esmaltada es azul es también sello característico de los templos valencianos del siglo XVII. Parece ser que las obras terminaron en 1736.

En 1858 se colocó un reloj en la torre del campanario. Tanto la nave central como la capilla del Cristo han sufrido varias reformas en todo este tiempo, especialmente tras los ataques de 1811 y de la Guerra Civil.

En 1942 la Dirección General de Regiones Devastadas renovó todo el revestimiento interior que había sido destruido por el fuego.

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